Es bastante habitual encontrarnos con un uso excesivo e incorrecto de la preposición "de", cuando precede a la conjunción "que". Del mismo modo, también es muy común observar cómo se peca por defecto, omitiendo dicha preposición cuando debe aparecer en el enunciado.
Para no agobiar al lector con infinidad de explicaciones, como las que pueden encontrarse en el diccionario de la RAE, en esta página me limitaré a compartir un pequeño truco y su aplicación práctica mediante ejemplos para comprobar su gran eficiencia, gracias a la cual será complicado que volvamos a tropezar con la misma piedra.
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Para todos aquellos que decidan emplear su tiempo de ocio en las ideas que surgen de la mente de este humilde y eterno aprendiz de escritor.
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